Los Amigos

Los Amigos, la pasantía del amor Los primeros años de nuestra vida estamos rodeados de familia aprendiendo a comunicarnos, a ser nosotros, aprendiendo a relacionarnos, a amar, de la forma como nuestra dinámica familiar no los muestre, cada familia es un universo único y perfecto, con sus particularidades, que nos hacen ser únicos y diferentes, es nuestra pequeña tribu, para todo ser humano Pertenecer al grupo es indispensable para la continuidad de la vida y cuando ya empezamos a salir de casa, empiezan nuestras pasantías de relaciones humanas.

Conocer niños que al igual que nosotros son un universo único y perfecto, el instinto natural del niño es relacionarse, es compartir, es jugar, al principio su único objetivo es él, sin embargo el alma que siempre guía nuestras acciones buscando el bienestar, comienza de forma consciente a buscar lo semejante y nos acercamos a esos niños que de forma invisible, tienen cosas en común con nosotros, son espejos, maestros, son los que nos van a permitir aprender alguna lección y allí comienza nuestra integración a la sociedad.

Los amigos tienen generalmente experiencias similares de la vida, con respecto a la edad, pero nos muestran el universo que son sus hogares, costumbres, culturas, hábitos, dinámicas familiares, cuando estamos pequeños nos parece que lo único correcto es lo que nosotros conocemos, con el pasar de los años y llegando a la adolescencia comprendemos que lo diferente no es tan malo y que hay cosas de afuera que nos gustan y esas cosas amplían nuestras creencias y nos modifican la conducta. Los amigos nos enseñan a amar lo diferente a nosotros, a aceptar los universos paralelos que son sus hogares, hasta encontramos casas de amigos que sentimos propias, que nos dan un espacio y nos hacen sentir cómodos, donde nos sentimos aceptados y reconocidos por lo que somos, es decir, que en las pasantías salimos muy bien, y podemos llegar a encontrar amigos con los que firmamos contratos de amistad para toda la vida. A ese amigo o amiga, dile Gracias por ofrecerme tu amistad, por permitirme ser parte de tu vida, por abrirme un espacio en tu corazón y dejarme vivir allí.

Gracias por aceptarme tal cual como soy y quererme con mis defectos, y hacerme sentir valioso e indispensable para alguien, gracias por estar allí para mí y gracias por enseñarme que la amistad es la mejor escuela para aprender a perdonar.

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